Esta cossa mentale, poema de Horacio Traful
Esta rosa doliente que es tu mente
se refleja en la sangre putrefacta
cuando la noche avisa
que detrás de las tinieblas
ya no hay nada.
Y tu voz, ya vacía del espanto
y tu mano, ya sin cuerdas ni nostalgia
y tus ojos, aun mirándonos
aunque asustados
alegres vivarachos
verdes
y el tocadiscos, toca un tango.
Sos tu muerte, y te vas otra vez a la intemperie
encadenado a la lluvia de las pampas:
revienta el cielo sus haces de quimeras
y ahoga la sombra del mañana
mientras, casi sin existir, me empaño.
se refleja en la sangre putrefacta
cuando la noche avisa
que detrás de las tinieblas
ya no hay nada.
Y tu voz, ya vacía del espanto
y tu mano, ya sin cuerdas ni nostalgia
y tus ojos, aun mirándonos
aunque asustados
alegres vivarachos
verdes
y el tocadiscos, toca un tango.
Sos tu muerte, y te vas otra vez a la intemperie
encadenado a la lluvia de las pampas:
revienta el cielo sus haces de quimeras
y ahoga la sombra del mañana
mientras, casi sin existir, me empaño.
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