Cine, música, escultura, pintura, poesía y... tango
Intento pensar una poética común que anime a las diferents artes. Publico acá un texto que escribí en 1998 y sigo rescribiendo una y otra vez. El punto de referencia es la música, un lenguaje hecho de tiempo y sonido, con sentido y sin significado.
Fui pianista, hice escultura, escribo poesía, leo novela, veo cine, bailo tango.
De todas las artes, ¿será la poesía la más propensa a contaminarse con otras?
La experiencia del cine y de la música se comparte con muchos, es masiva. Crea emociones semejantes, un saber, un gustar, un "aquí y ahora" que es metáfora de lo que evoca, negándolo. La novela que compartimos.
Una sucesión de escenas, en el cine -igual que la sucesión de sonidos en la música-, traza un esquema temporal, una serie con variaciones internas, una forma modulada donde el tiempo fluye.
Se quiere hacer del tiempo una materia concreta. Manifestarlo. Porque el tiempo no es un continuo indeterminado. El arte crea las formas del tiempo y cada obra inaugura un tiempo diferente.
Pero el arte -cualquiera- también es relato. Tiempo y relato.
Un nudo, la trama donde las series entrechocan, el acontecimiento, que posibilita otra serie de hechos y fenómenos y expresa las variaciones de un sentir, un sentido para el sentimiento, los gestos, las pasiones, el drama contado, la puesta en escena de nuestras obsesiones y series personales.
Solo la música tiene sentido aunque no significa nada. Nos hace sentir, imaginar, nos acontece.
Con la música somos lo que se siente y el sentido. El argumento somos nosotros mismos, estamos ahí, emergemos del olvido, tramados en el tiempo.
Mucho más rara es la experiencia de la escultura.
Presente, inmóvil (o móvil) y voluminosa, la escultura hace del espacio vacío su paleta y su partitura, dibuja la luz y con ella modula otra clase de melodía.
La escultura también necesita del relato, de la ficción.
No puede el objeto estar ahí sin dar a entender un antes, sobre todo un atrás.
(¿Cómo sería esto visto desde atrás, desde arriba, desde abajo, a la hora del crepúsculo o ubicado en una playa desnuda, sobre la pura arena y con el fondo del mar?).
La escultura nos invita a movernos alrededor, de tan quieta que parece.
El cine nos aquieta, moviéndose.
Son artes que se hacen con trabajo, materiales, herramientas, ocupan lugar, la técnica es explícita. El espectador es interpelado.
La poesía, en cambio, puede ser invisible, inaudita.
Porque es una manera de vivir, de pensar, una memoria espontánea y una reinvención del lenguaje.
Un modo de borrar -y liberar- al que se niega a asentarse en un yo y quiere quedarse boyando entre los objetos del mundo.
Poesía, entusiasmo secreto, huella de un hilo temporal, murmullo o canto, danza invisible. Y experiencia, sentido del sin sentido y sin sentido de lo no sentido.
Pero ya no me pregunto qué significa, qué es, sino qué hace el poema, qué dice.
Porque la cuestión es pensar qué se puede hacer con las palabras. Con el paso y el peso del pensamiento en libertad.
Responderlo es construir otro relato, tramar un “yo hice” en lugar de un “yo soy”.
Contar o metaforizar, contar para metaforizar.
Hebe Solves
Comentarios
Haz conjugado el verbo poético que es pintura en el alma del lector y haz modelado en la escultura sentimientos que el poeta pudo callar.
Un abrazo
Stella Maris